El próximo miércoles día 20 de abril no podremos reunirnos, al menos yo no podré asistir a la sesión programada. Mantendremos el calendario para no marearnos más, aplazando el comentario de El Quijote para más adelante.

Para esta Semana Santa os recomiendo la última y sorprendente novela de Thomas Pynchon traducida al español como Vicio propio. Esta última entrega de uno de mis escritores preferidos reúne lo mejor de él olvidando las facetas más incómodas para el lector. Olvídate de la segunda ley de la termodinámica, del pato de Vaucanson, el movimiento browniano o cualquier conglomerado científico literario que justificase el atropello de la razón del lector común. Aquí solo hay crítica social, historia de la cultura, humor, burla, algo de cinismo, parodia del cómic, imitación de la novela negra norteamericana. De la mano del desopilante protagonista Larry “Doc” Sportello recorremos California durante los años 60 bajo la bruma de la marihuana y la estela de los viajes psicodélicos. La misteriosa desaparición de Wolfmann (un constructor que hace decir al teniente Bigfoot que “por aquí Godzilla en comparación con los constructores sería considerado un conservacionista, cita no literal pero fiel, ¿os suena familiar?) junto con la exnovia del detective Sportello da el pistoletazo de salida a un recorrido por clubes de masaje, comisarías, urbanizaciones de lujo habitadas por contraguerrilleros urbanos a sueldo de la policía de LA, bares de moteros, chiringuitos donde comprar tacos grasientos, instituciones psiquiátricas propiedad del cartel de la heroína donde se deshabitúan los hijos de los ricos (“así el cartel controla todo el proceso, desde el enganche hasta el desenganche”). Curiosamente la narración es lineal con aislados saltos temporales para explicar cómo reacciona Doc Sportello de niño al ver encestar a Abdul Jabbar, relatar la lujuriosa historia de amor de Jade y Bambi o explicar el sentido de la aparición de un nuevo personaje (¿se trata de Pynchon en realidad…?). El autor nos brinda una cantidad importante de citas musicales. Esta, por ejemplo, suena en el coche de Sportello mientras huye de unos colgados heroinómanos. En You Tube hay quienes han colgado como lista de reproducción todas y cada una de las canciones citadas por el autor neoyorquino.

¿Por qué demonios Pynchon ha escrito una novela de estructura convencional?